Asesinatos de la reputación de los empresarios

Conferencia del historiador Juan Antonio Blanco en el seminario “Historiografía y Política” organizado por el Cuban Research Institute de Florida International University y el Instituto de Estudios Jurídicos de la Universidad Rey Juan Carlos, celebrado en Madrid, noviembre 15 y 16, 2010

Asesinatos de la reputación: el mercado y sus empresarios

Primera Parte: Historiografía y Hechología

La historiografía la define como el conjunto de producciones historiográficas que puede haber sobre un país o un tema. También puede referirse como las distintas escuelas de pensamiento historiográficos que generan una interpretación de una época histórica.

Mientras que la historiografía busca establecer interpretaciones y por eso es plural, los historiadores tienen el deber de establecer los hechos tal cual fueron, y después cada cual podrá buscar el significado que quiera.

Segunda Parte: Historiografía y Propaganda

La propaganda no es la búsqueda de la verdad. La propaganda trata de manipular verdades o inventar falsedades para persuadir al público de un determinado objetivo. La propaganda no es un fenómeno exclusivo del socialismo.

 A partir de 1959 se abolió la Constitución del 40 en Cuba y se impuso la Ley Fundamental. Esa Ley sólo justificaba la expropiación de bienes si hubo un enriquecimiento ilícito vinculado a Batista. Las acusaciones de batistianos fue una justificación para eliminar a la clase empresarial cubana. Fue un proceso deliberado para eliminar el mercado que empezó con empresarios como Amadeo Barletta o Julio Lobo y terminó en 1968 con el pequeño empresario hasta el humilde dueño de un puesto de fritas.

Parte Tercera:  Los ataques a Amadeo Barletta

Amadeo Barletta fue un empresario de origen italiano que empezó su carrera en República Dominicana. En 1935 Trujillo lo detiene y su arresto se convierte en un incidente internacional bajo la política de buen vecino de Roosevelt, a partir de ese incidente Trujillo lo considera un enemigo. Sin embargo, cuando intervienen  sus propiedades en Cuba  en 1959 un titular del periódico Revolución lo acusa de ser “cónsul” de Trujillo.

En 1971 el periódico Granma  acusa a Barletta de pertenecer a la Cosa Nostra. Esta imputación coincidió con la denuncia que Amadeo Barletta  Jr., su hijo, hizo sobre la falta de libertades de prensa.

Después de 1989, Barletta es acusado de haber sido una de las familias de la mafia que operaba en Cuba. Luego de revisar decenas de archivos y entrevistas con especialistas de renombres, como Scott M. Deitche, autor de la biografía de Santo Trafficante Jr.; el escritor inglés,  Robert Lacey, uno de los biógrafos más rigurosos del mundo y Gordon Wilson del Organized Crime Bureau de Miami no apareció ninguna información que pudiera confirmar esa acusación.

Cuarta Parte. Amadeo Barletta: conclusiones

En el estudio de Amadeo Barletta existen evidentes faltas metodológicas con el uso de las fuentes de referencias. Se citan documentos como referencias de las acusaciones que no mencionan siquiera a Barletta, o se citan fuentes secundarias y cuando se hace el recorrido hasta la fuente original tampoco aparece nada que avale las afirmaciones.

El historiador colombiano Eduardo Sáenz Rovner, autor de The Cuban Connection  (2008) afirma que: “los escritos de Cirules están llenos de afirmaciones y argumentos referidos al narcotráfico y los narcóticos que carecen de cualquier evidencia empírica y se derivan en última instancia de juicios políticos subjetivos”.

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